Basta ya de politiqueo barato con la energía

Ramón Roca
Este verano hemos asistido a uno de los peores episodios que puede sufrir un mercado regulado como el eléctrico. No es otro que las continuas intervenciones de políticos, de uno y otro lado, sobre temas tan trascendentales como la energía nuclear en España, el precio de la luz y últimamente con la planta de Elcogas. Unos mensajes que lo único que hacen es echar más leña al fuego en vez de apagarlo. No arrojan luz ninguna, más bien emborronan aún más el complicado sector energético en España.
Será cuestión de las elecciones, pero uno ya se cansa de escuchar sandeces con el único objetivo de intentar restarle unos votos al contrario o intentar sumarse un puñado de ellos. Solo les interesa quedarse sentados en la poltrona. ¿Acaso la energía nuclear no es lo suficientemente seria como para que se actúe de esa manera? ¿Por qué se tiran los trastos el PP y el PSOE por el ATC de Villar de Cañas?
Váyanse lejos, señores políticos. Dejen a los técnicos trabajar en paz y analizar todas las situaciones. No puede ser que la apertura del ATC esté controlada por políticos. ¿Se acuerdan de Cospedal? ¿Y ahora García Page o el ministro Soria? No puede ser. Tienen que ser los mejores expertos del país los que decidan si los terrenos de Villar de Cañas son los adecuados o no. Y si no lo son, pues se busca otra ubicación (me juego el cuello a que hay cientos de pueblos que matarían por tener el ATC).
Este no es un país serio. Y esto sucede en gran parte porque no existe una estrategia energética a largo plazo. Solo existe el cortoplacismo. El ahora que estoy yo en el Gobierno hago lo que quiero, y cuando venga otro que haga lo que le plazca. Así nos luce el pelo.
Me decía un altísimo funcionario del Ministerio de Industria que “con la energía nuclear, ni una broma”. Y no le falta razón. Es un tema que siempre ha causado polémica. Y la gente está esperando con la escopeta cargada para cuando algún político meta la pata o suceda el mínimo fallo para disparar y lanzar un ataque como si de hordas bárbaras se tratara. Es por ello, que ahora más que nunca, con la energía nuclear hay que ir despacio, con pie firme y seguro. Y no resbalar.
Es hora de que los políticos se aparten y dejen trabajar a los expertos, que España tiene de los mejores. Si Villar de Cañas es segura, pues que se haga. Si no lo es, habrá que buscar otra localidad. Pero España necesita tener un ATC. Eso sí, un ATC 100% seguro. No uno cualquiera.
Ramón Roca.
Ramón Roca.
También hemos visto como el Gobierno se ha pasado de frenada con los recortes al sector energético, sobre todo al de renovables, y aprovecha los mayores ingresos del sistema para darse una alegría de cara a las elecciones generales. Anuncia una bajada del precio de la luz para el resto del año, y encima tiene preparada otra para principios de 2016. Siempre se ha utilizado el precio de la luz para fines electorales. Algo que no llego a entender muy bien, pero se hace.
Y debe ser que funciona, porque en pleno siglo XXI se sigue haciendo. ¿Creen ustedes que alguien cambia su voto o lo afianza por una bajada en el recibo eléctrico de 1.7 euros al mes? Yo no. Por lo menos no conozco a nadie que lo haga. Pero los gurús de la política sí lo creen. Supongo que ayudará a reforzar un tipo de política electoralista, como es también bajar los impuestos ahora, etc. Todo suma. Al fin y al cabo, politiqueo barato.
Y el último capítulo es el de Elcogas. Soria ha tomado el pelo a García-Page como buen trilero. Le dijo algo así, “no te preocupes Emiliano que en septiembre a la vuelta de vacaciones lo hablamos”. ¡¡Y zasca!! El 8 de agosto, por si García-Page estaba despistado, Industria autoriza el cierre y al nuevo presidente castellanomanchego se le queda cara de tonto.
Elcogas cierra, y cierra porque es un pozo de pérdidas. Y punto. Es el mercado. Es imposible mantener una empresa así. Otras hubiesen cerrado antes. Siento mucho que algunas personas se vayan al paro, pero así son las decisiones empresariales. Si no va bien, se cierra y a otra cosa. Lo que no puede ser es que sea un agujero negro económicamente hablando, y se sustente gracias a subvenciones, es decir, al dinero de los contribuyentes, o al de los consumidores eléctricos. No se pueden meter más cosas en la tarifa eléctrica.
Hay que empezar a eliminar tanta subvención y tanta cosa rara de la tarifa. Tenemos una electricidad muy cara, y este país no se puede permitir tantos lujos cuando las cuentas estatales no son muy buenas. El déficit público y la deuda nos comen. Y eso que ahora el petróleo está barato.
Las actuaciones de los políticos han dejado bastante que desear en las últimas semanas (por no decir más tiempo). Espero que sean las elecciones y se pase. Y que de una vez por todas, dejen de tirarse los trastos y se sienten a trabajar por el bien de todos. Ya es hora.

Ramón Roca es director del Periódico de la Energía.