
Los árboles viejos son claves en el equilibrio del planeta
A esta
conclusión se llegó después de analizar 673.046 árboles de 403 especies
de parcelas forestales, en climas tropicales y templados del mundo.
El paradigma que se asumía desde siempre en el mundo de los silvicultores, según el cual los árboles paran de crecer en masa una vez alcanzan ciertos tamaños y pierden su vigor a medida que envejecen, ha tenido un giro de 180 grados.
En la actualidad se sugiere analizar
este fenómeno desde otras perspectivas, porque su dinámica no es igual a
la de los humanos, quienes paulatinamente dejan de crecer y reducen su metabolismo.
Después de analizar 673.000 individuos
de 403 especies de parcelas forestales en climas tropicales y templados
del mundo, se halló que el 97% de los más antiguos seguían creciendo en
masa, lo que les permite capturar grandes cantidades de CO2 y eliminarlo
de la atmósfera.
Según Álvaro Duque, coautor de la
investigación, profesor de la Universidad Nacional de Colombia Sede
Medellín y experto en bosques, ello contradice la idea de que el
crecimiento en masa de los árboles grandes se detiene una vez estos
alcanzan cierto tamaño.
Según la publicación Nature News de enero de 2014, se estima que un árbol de 100 centímetros (cm) puede
crecer anualmente 52 veces más que uno de 10 cm. Los resultados del
estudio muestran, por ejemplo, que en una parcela de bosque maduro en el
oeste de Estados Unidos, los árboles de más de 100 cm de diámetro comprenden solo el 6% de especies, pero representan el 33% del crecimiento.
En consecuencia, el estudio fue liderado
por Nathan Stephenson, ecólogo del Servicio Geológico de Estados
Unidos, a quien se unieron 37 investigadores de diversos países –entre
ellos el profesor Duque-, para
analizar la información de la dinámica de la biomasa en los bosques del
mundo. El equipo calculó las tasas de crecimiento en relación con
características funcionales y evolutivas.
En una parcela de 100 × 100 metros se
midieron e identificaron todos los árboles. Mediante el uso de
ecuaciones alométricas (herramientas utilizadas para medir volumen y
biomasa de los árboles) se convirtió a masa el diámetro de su tamaño,
teniendo en cuenta la densidad específica de la madera. A partir de ahí, se cuantificó para cada individuo su crecimiento, correspondiente al período establecido para el análisis.
Los resultados revelan que las especies
que alcanzan grandes tamaños van a ser en gran medida representativas de
este fenómeno. Para Duque, hay familias en nuestros bosques que
alcanzan dimensiones muy grandes, como Leguminosae, Bombacaceae y
Lecythidaceae, entre otras. En las tierras altas, los robles (Fagaceae)
juegan un papel preponderante.
Lo anterior se reafirma con los
resultados que ayudan a resolver algunas de estas contradicciones.
Maurizio Mencuccini, ecólogo forestal de la Universidad de Edimburgo
(Reino Unido), afirma que los más jóvenes pueden crecer más rápido en
una escala relativa, lo que significa que requieren de menos tiempo para, por ejemplo, doblar su tamaño. Sin embargo, en cantidades netas, los más viejos siguen aumentando su crecimiento.
Para el análisis de Colombia, se
incluyeron datos de zonas de tierras bajas y de los Andes, pero según
Duque había una limitación con respecto al número de árboles, por lo que
se consideraron muy pocos. Sin embargo, puntualizó que la
representatividad de los bosques tropicales y no tropicales estudiados
hace que los resultados sean concluyentes para todos los bosques de
nuestro país.
La importancia de capturar CO2 radica en
que es uno de los principales gases de efecto invernadero que se está
acumulando en la atmósfera, lo cual tiene consecuencias directas sobre
el calentamiento global. Teniendo en cuenta el incremento aproximado en
la temperatura en los últimos 30 años, de entre 1 y 2 °C por encima de
los niveles históricos, si no existieran los bosques, este rango se
hubiera duplicado.